Dirección de arte & Desarrollo creativo

Cruzcampo - Hogarth Worldwide (WPP)

Madrid

Participación en el desarrollo creativo de una propuesta de campaña para Cruzcampo a partir de un briefing enfocado en asociar el consumo de la marca con el frío.


En una sesión de brainstorming junto al equipo creativo y de copy, se trabajó una respuesta conceptual basada en una tradición profundamente arraigada en la cultura andaluza: tomar la fresca. De este proceso surgió el concepto “Tomarla fresca a la fresca”, entendido no solo como un juego de palabras, sino como una declaración de intenciones y un homenaje a lo cotidiano, lo compartido y lo auténtico.


La idea propone recuperar ese gesto sencillo de salir a la calle al caer la tarde, sentarse, conversar y compartir tiempo con los demás, integrando a Cruzcampo como parte natural de ese momento. Una forma de conectar la marca con el frío desde lo emocional y cultural, alejándose de códigos puramente funcionales.


Desde este marco conceptual, se exploró la traducción de la idea a distintos puntos de contacto. El desarrollo creativo incluyó propuestas gráficas para punto de venta en supermercado, avanzando con piezas como colgadores y wobblers que trasladaban el concepto al recorrido de compra y reforzaban su visibilidad en entorno retail.


La propuesta se amplió también al ámbito promocional mediante objetos pensados como extensiones del concepto. Entre ellos, sillas plegables con identidad Cruzcampo y un compartimento diseñado para mantener la cerveza fría, concebidas no solo como un regalo, sino como una invitación a recuperar una costumbre compartida: salir, charlar, reír y brindar sin prisas. Un objeto funcional convertido en símbolo de comunidad y disfrute.


A nivel visual, la campaña se articuló a través de key visuals centrados en la exageración del frío como recurso expresivo. Botellines cubiertos de hielo y escarcha, texturas congeladas y composiciones minimalistas sobre el rojo icónico de la marca construyen un lenguaje visual directo y sensorial, que traduce el concepto “a la fresca” a una imagen potente, reconocible y alineada con el carácter de la marca.


El proyecto permitió trabajar de forma transversal desde la conceptualización estratégica hasta su bajada visual y experiencial, participando activamente en procesos de ideación colectiva y en la adaptación del concepto a diferentes formatos y soportes.


De forma paralela, se desarrollaron piezas editoriales y de mesa para La Fábrica de Málaga, incluyendo el diseño de manteletas y cartas. Estas aplicaciones permitían trasladar el universo visual y los códigos de la marca al espacio físico, reforzando la experiencia de consumo desde lo cercano y cotidiano.